“P’utiul”(o el infarto cerebral maligno)

Recientemente me tocó atender a una paciente de nombre EGMK, una mujer de 88 años con un infarto cerebral maligno a consecuencia de una arritmia conocida como fibrilación auricular. El término maligno se refiere a un infarto catastrófico que se caracteriza por causar gran discapacidad. Recordé haberla visto hospitalizada en el sector de geriatría un par de meses antes. Su nombre era muy peculiar, de esos difíciles de olvidar.

Hija de padre alemán, EGMK creció en un pequeño pueblo en Chiapas y en los años 50’s se mudó a la ciudad de México. Durante su infancia aprendió chol gracias al pueblo indígena que la cuidaba cuando aún era muy pequeña, y hasta la fecha lo recuerda como una gran hazaña, sobre todo por el cariño a esa tierra fértil en el sur de nuestro país. El idioma chol o ch’ol (lakty’añ), es una lengua maya del pueblo chol; principalmente ubicado en los estados mexicanos de Campeche, Tabasco y Chiapas. Para ella, el chol era un destello de un pasado rico en memorias coloreadas de tornasol.

A pesar de la extensión del infarto, de dejarla sin movimiento en su lado izquierdo, confinada a una silla de ruedas; este insulto no logró arrebatarle su identidad, ni su memoria, ni de un perfecto lenguaje y discurso en un dialecto ancestral. Si acaso, logró unirla con dos de sus hijas, las cuales ella menciona que son su mejor bendición en esta vida, y que la impulsan siempre a seguir adelante. Sin afasia, sin disartria, aún recuerda la lengua con la que creció hace más de 80 años cuando el mundo giraba en torno a la lluvia, el sol y la noche; y los días se medían mediante el rocío de la mañana.

EGMK me enseñó aquel día que en chol la palabra p’utiul significa “yo tengo fuerza y nada me detendrá”.

Un comentario sobre ““P’utiul”(o el infarto cerebral maligno)

  1. Que bueno que te has dado tiempo para volver a escribir. Siempre es un gusto leerte y conocer un poco más sobre esa cara humana de la clínica que a veces se ignora.

    Es increíble lo poderosa que puede ser la fuerza de voluntad y la actitud que tengamos ante la vida. Mas que diagnósticos, pronósticos o secuelas es nuestra actitud ante la adversidad la que nos define y guía.

    Enhorabuena por esta entrada, sigue honorando estas historias que se esconden entre las camas del hospital.

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