El libre albedrío

Para AGC, próximo residente de medicina interna.

Aquel día en Morelia me regaló un libro con la biografía de don Vasco (de Quiroga) y con mucho agradecimiento y cariño nos despedimos.

Mi muy querido hijo Benjamin: hoy que cumples 21 años y por mandato de ley, adquieres la responsabilidad ciudadana en el concierto de la sociedad universal; dejo constancia de mi mayor alegría porque nunca nos diste a tu madre y a mi motivo de vergüenza, de dolor o de amargura.

Ahora estás expuesto a tu libre albedrío y proyectarás tu personalidad en el camino de tu propio criterio que marcaras en el ejercicio de tu útil y abnegada profesión a la que te debes por vocación; ten en cuenta que requiere dedicación y esfuerzo, aquí quisiéramos que antepongas el interés de tus enfermos a toda consideración de egoísmo, comodidad o lucro. Así te lo expresaron tus maestros mexicanos y griegos.

Antes de sugerir algunas reglas generales de convivencia ciudadana, quiero decirte con toda la verdad de mi convicción, lo mucho que aprecio tu conducta disciplinada al estudio y tu adaptabilidad como miembro de una familia llena de carencias económicas, pero muy fortalecida y unida por el amor común y el afán de lucha en la búsqueda de mejores satisfactores que sirvan a nuestros hijos, así cumpliremos nuestro deber.

A manera de consejo, lo primero que necesita el hombre para orientar sus actividades en la vida es “CLASIFICARSE”, y así protegerse de las condiciones adversas que por causas ajenas a su voluntad influya su personalidad. En la problemática de la vida si no sabes ubicar el justo lugar que te corresponde, quedas expuesto a una readaptación que deja huellas de fracaso o dolor; por lo tanto no busques círculos de personas que por considerarte un intruso, te puedan ser hostiles. Trata de hacer el bien por el bien mismo, modera tus amplias y naturales facultades histriónicas; procura ser un hombre singular en la adquisición de conocimientos científicos y de cultura en general con el fin de que logres el respeto estimulante que todo estudioso.

Debes ser invulnerable al imperio de la vanidad, porque si estas incrustan tu ser, tendrás que sacrificar mucho de tu bienestar y la tranquilidad de tus hijos cuando los traigas a este mundo, si logras como es nuestro deseo, formar una familia llena de amor, sustentada en la comprensión y apoyada por las indestructibles columnas del respeto mutuo que se deben tener los esposos.

Que los buenos tiempos y Dios te acompañen.

Tu padre.

En alguna parte del libro, donde se dibuja un vasco de Quiroga con una mano sosteniendo una Red con la que enseñaba a los indígenas a pescar en el lago de Pátzcuaro, me encuentro una foto de mi amigo joven y sonriente, miro por detrás y leo una dedicatoria que dice: “a los que me hicieron ser y me enseñaron a tener fe”.

Sonrío, y por mi cara imagino los rostros orgullosos de sus padres, hermanos e hijos; de sus amigos y pacientes… De todos los personajes históricos como don Vasco, que como él y como mi amigo, vive en la ciencia y la transforma en el arte.

Autor: Sergio Buenrostro Martínez

Del libro: Medicina basada en cuentos: cuentos, relatos, crónicas y biografías, 2014.

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Pescadores del Lago de Pátzcuaro, al fondo la Isla de Janitzio, Michoacán 1940.

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